DLana

El origen de sus prendas combina artesanía, historia y innovación


Esther y Javi, fundadores de DLana, comenzaron con una pequeña idea y ha evolucionado a día de hoy en una empresa familiar, que, acompañada junto a un equipo multidisciplinar, dedican su esfuerzo y pasión en recuperar y preservar toda la cadena de valor que genera la lana en el territorio.

Después de años de viajes, e investigación, conociendo ganaderías, pastores, empresas de artesanía... por toda la Península Ibérica, estudiando todos los documentos que encontraban por el territorio, y programas de emprendimiento, en el 2014 se lanzan a cumplir su sueño sacando diferentes colecciones íntegramente nacionales de hilo y productos de lana merina 100% procedentes de ganadería y trashumante.  

Sus prendas están repletas de amor, belleza, tradición, además de calidez y confort. Es, tal y como dicen, su legado de futuro a la sociedad, un objetivo de vida.

Jerseys de lana merina 100%, sin tóxicos

Cuidan
cada
detalle


Las etiquetas proceden de algodón español, los botones de las prendas pertenecen a una empresa de comercio justo, dan visibilidad a las diseñadoras de los patrones de sus hilos, entre muchos otros cuidados que ofrece Dlana.

Cárdigan de lana merina 100%, sin químicos

TRAZABILIDAD

Las prendas de DLana crean un vínculo entre el campo y la ciudad a través de la unión de diseño y artesanía, ofreciendo artículos únicos, duraderos y con valor añadido.

Seleccionan la lana de ganadería trashumante y extensiva, la forma más ética de manejo del ganado, además constituye un patrimonio activo de gran potencia. Esto genera biodiversidad, disminuye el riesgo de incendio, mantiene los pastos, entre muchos otros. Se respeta el crecimiento, y su libertad y condiciones de vida de las ovejas.

Las actividades pastoriles y sus derivados son un legado que DLana quiere fomentar y proteger. 

TRANFORMACIÓN

Una vez se realiza la esquila, la lana emprende un nuevo viaje para su transformación. El l avado y secado se llevan a cabo en Béjar (Salamanca) en uno de los pocos lavaderos todavía activos en la península. Se realiza una gestión eficiente de la energía que producen y el agua que utilizan, y los detergente que emplean son biodegradables.

Seguidamente la lana pasa a ser cardada e hilada en Béjar, Sabadell, Terrassa, Val de San Lorenzo o Ezcaray.

Todos los procesos de transformación se desarrollan dentro del territorio, apoyando la conservación de la industria textil española y defendiendo la fabricación artesanal como garantía de calidad. Requiere destreza, conocimiento y mucha paciencia la entrada en las cardas, hasta el retorcido del hilo en los husos, así como en el doblado del mismo.

Como pequeños productores, se procesan hilos exclusivos trabajando de forma conjunta con artesanos locales y apoyando su renovación y relevo generacional. Se hila y teje  en pequeñas fábricas de familias artesanas,  fábricas que frenan el paso del tiempo cada vez que se ponen de marcha. Un trabajo multidisciplinar y de cercanía, con mucho valor histórico y artesanal, que nos ofrecen prendas con alma.